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24 may 2011

Bebés con ideas de adultos

"Y en una hermosa plaza liberada me detendré a llorar por los ausentes"

Después de una semana y pico con la cabeza excesivamente consagrada a todo esto, necesito centrarme en otras cosas (no "Centrarme en ti", que para eso ya está el PP) e intentar exteriorizar mis pensamientos.

Como afortunadamente no tenemos ausentes, y en cambio, la mayoría de nosotros tenemos mucho que perder, es complicado encontrar un consenso que empuje a la calle a una parte significativa de la sociedad. Quizás la primera reflexión ante catastrofistas, ventajistas, desilusionados e incluso excesivamente idealistas es que todo este movimiento acaba de nacer, está todavía en pañales y necesitará mucho tiempo para consolidarse. Nada fácil, por otro lado, aunque mucha gente parezca tener la fórmula de la Coca-Cola.

Obviamente, todo lo que sube tiene que bajar, y después de una semana que alcanzó su culmen el viernes y el sábado por la noche, las cosas se han desinflado en todos los ámbitos: número, atención mediática, consenso, etc. Parecen surgir dos ramas, la plataforma Democracia Real Ya (DRY), que inició el movimiento 15M y que se ha desmarcado claramente de la otra rama, la de AcampadaSol.

La primera aboga por un consenso de mínimos que puede resumirse en una reforma de la Ley Electoral y en articular mecanismos para tener acceso a una democracia más participativa. La segunda está en constante debate interno, aglutinando gente con una marcada tendencia de izquierdas y más joven, que pretende establecer un consenso de máximos muy en línea con un sistema anticapitalista, aunque es justo decir que también hay mucha gente que aboga por una reivindicación más general e integradora.

Resumiendo, reforma contra revolución. Ambas han convocado a la gente para este sábado en sus respectivos pueblos y barrios, para seguir debatiendo sobre el tema. Considero clave para ver si este movimiento adquiere consistencia el observar cómo se desarrollan estas Asambleas. Las dos ramas me parecen positivas y enriquecedoras, que conste, y no seré yo el que las deslegitime porque creo que independientemente del futuro, esto sigue siendo precioso.

No negaré que muchas veces me he retorcido de gusto pensando en cómo petaba el sistema. Pero lo considero un sueño alejado de la realidad. Creo que la capacidad de cada persona para abstraerse de una reivindicación personal, de un sueño legítimo pero irrealizable, con el fin de centrarse en un marco en el que quepamos un buen número de ciudadanos, es la clave para poder seguir sumando. Sin olvidar que todavía necesitamos pañales para retener nuestros descontroles.

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