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26 abr 2011

"The land of the free"

Un anciano de 89 años con demencia senil al que se le encuentra en su domicilio un teléfono por satélite o un indocumentado que hace autostop en una ruta utilizada por terroristas. Dos ejemplos de "ciudadanos" que, secretamente y sin garantías penales, son conducidos a Guantánamo. Todo vale. Una duda expresada por un sheriff de pueblo o una acusación desesperada de algún preso.

El nivel de riesgo más alto es, textualmente, aquel que "probablemente supone una amenaza para EEUU, sus intereses o sus aliados". El objetivo, simple: "explotar a los presos para sacarles información".

El secuestrado más longevo lleva 9 años en ese cacho de tierra, en la misma isla en la que todos los putos días del año tengo que leer que no se respetan los derechos fundamentales. Creo que hay poco más que añadir. En este artículo se dan muchos más detalles:


Sigamos legitimando a esta gentuza. Total, como nos mantienen seguros, es fácil olvidar el acento tejano y el 11-M. La relación causal da pereza.

Bombardeamos sus casas, matamos a sus hijos, pero seguimos pensando que no hay un germen lógico a tanto odio, que el terrorismo nace del campo como los champiñones. Nos sale la ira por los costados cuando nos hacen una pirula con el coche pero no entendemos cómo un chaval que ha enterrado a dos hermanos y le han volado la casa con un misil, se inmola en Gaza contra un autobús de colonos.

Y el caso es que cientos de personas han sido gravemente SECUESTRADAS. No durante unos días o meses, sino años. Y mientras, la alarma social se desboca ante secuestrados con minúsculas.

Un tipo con barba excesivamente larga y pasaporte dudoso debe demostrar su inocencia, pero dos mendas que se saltan a la torera cualquier protocolo de seguridad y viajan en una absurda "caravana solidaria" (las comillas pretenden ensalzar mi sarcasmo) o unos marineros de un atunero de 10 millones de euros que por esquilmar los recursos del Índico abandonan la zona de seguridad, mantienen a un país en vilo. Quizás sea porque empatizamos con sus mujeres llorando o con un amigo que nos cuenta lo majete que es el secuestrado.

Creo que ninguno de ellos merece su destino. Pero unos ya volvieron a casa, fueron bien tratados y están escribiendo sus memorias. Simplemente estaban donde no debían. Otros, además de eso, cometieron el error de existir y de buscar suerte en la tierra de las "oportunidades". Y por ello, sostienen las salas de tortura del Estado que marca nuestras pautas, que se erige en la conciencia del bien mundial.

Qué hijos de puta, qué locos están estos terroristas islámicos que amenazan nuestros culos llenos de mierda. Igual si un día salen de allí se les ocurre idear un diabólico plan y matar a miles de civiles inocentes que hemos preferido leer otras noticias. Porque lo de Guantánamo no lo sabíamos a ciencia cierta pero nos lo imaginábamos...










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