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21 nov 2011

El insomnio de Rajoy

Crónica de una noche anunciada. Lo de todas las legislativas desde la Primera República: una España bipolar y una masa votante de derechas que apenas varía. Pero esta vez, el PSOE ha tocado fondo y se ha abierto el abanico de partidos nacionales con representación. Para hacerse mirar la refundación, señores proxenetas del socialismo. Para hacerse mirar el contenido de su oficio, señores políticos mediocres.

Tras dos fracasos electorales, con motín a bordo incluido, y la peor crisis económica desde hace mucho, Rajoy, al fin, es presidente. Que descanse esta noche, que celebre su triunfo con su mujer, porque mañana comienza el turrón.

Poco margen le van a dar desde el exterior. Tijeras y austeridad impuestas. Seguramente el Ministro de Economía será otro "tecnócrata" más que refuerce la imagen de cambio tan ambiguamente vendida. Y por allí tendrá esa vía cubierta. Pero a escala nacional, única esfera de poder que le queda hoy en día a los políticos, tiene mucha telita que cortar. Y la muletilla de "Zapatero incompetente", único discurso recurrente en los últimos tiempos, ya no le va a valer.

El paro, gran problema estructural, y causa de su encumbramiento, no se soluciona con setillas emprendedoras naciendo aquí y allá, ni con los fascistas de la CEOE lanzando vacíos mensajes de confianza. Sin patatas plantadas, las setas necesitan lluvia para crecer, y en el cielo no hay más que cuerpos etéreos con voz de Merkozy que secan las nubes o las sacuden para recoger el agua antes de que caiga al suelo.

No olvidemos tampoco que dentro de sus huestes algunos intentaron derrocarle hace bien poco. Y su mensaje entre líneas en su primer discurso como presidente ante esa masa enfurecida de peperos que gritaban "no al aborto" y "España unida" hace pronosticar una limpia ordenada de, paradójicamente, los principales impulsores de ese mensaje.

Con CiU empoderada llevando bajo el brazo un pacto fiscal que deja al Estatut a la altura de un simple papelillo, y con Amaiur como fuerza más representada de Euskadi, se va a tener que sentar con aquellos que hace bien poco tildaba de "rompedores del Estado" o de "etarras", con mayoría absoluta y todo.

Veremos también cómo controla a los sectores que en ocasiones han cuestionado su "moderación" y "tibieza" ante ciertos asuntos de conciencia. La Iglesia y esos foros amamantados en su seno y la prensa "rottweiler" que hoy se vanagloria de su discurso, y que en ocasiones ha intentado hundirle. Poderes fácticos que habrá que mantener en estado de latencia.

Sorprendente IU con 11 escaños, y UPyD con 5, con Toni Cantó incluido (mueca). Espero que den un poquito de sentido a la cansina lucha territorial en la que nos van a enfangar los medios y que aporten un debate a la altura de muchos ciudadanos que han votado (y que no) para intentar poner algún palito al devastador engranaje que nos gobierna. Igual le roban algún sueñito al señor del puro.

Así que Mariano, yo no me ponía en tus barbas. Fíjate qué ironía. Por primera vez, tu archienemigo, el PSOE, no será más que un chascarrillo en el hemiciclo. Descansa hoy porque mañana el insomnio vendrá vestido con las gafas granates de Durán o con los pendientes de aro de Amaiur. A lo mejor son Rouco o Esperancita los que roncan en tu cama. Y a lo mejor, incluso con el cambio, nos caen los paracas de la Troica porque nuestra primita, esa del riesgo, se dispara hasta las trancas.

Por mi parte, espero que duermas mal y poco, y que la gente salga a la calle en cuanto tus medidas, o las que te impongan, sacudan nuestros, todavía, acomodados cojones.

27 oct 2011

Comité de crisis

El comité de crisis se había formado a regañadientes. Seguros en sus poltronas, los que manejan nuestras insignificantes vidas desde la impunidad del invisible, del no sometido a ninguna Ley, renegaron en un primer instante ante la propuesta de los más previsores, de los más "acojonados", según se rezaba en los descansos de esas secretas reuniones.

Pero los acontecimientos fueron poco a poco combando la balanza hacia el lado de los más agoreros. La amenaza del fin de una era torció el gesto de los más optimistas. Y el lobby dio cabida a lo impensable.

Untados en cursos de excelencia democrática, los tiranos que habían gestado monopolios mundiales tuvieron que designar a sus delfines, a sus delegados educados en la maximización del beneficio.

Y una madrugada lluviosa, un paseante divisa una escena fuera de lo común. En un barrio de la periferia, en una calle poco transitada, diez caminantes silenciosos confluyen en un edificio deshabitado. Llegan de uno en uno, y agachan sus gabardinas para acceder al descampado repleto de malas hierbas. Es imposible evitar las pisadas de cristales rotos, y los pañuelos de tela a duras penas camuflan el olor a humedad y a meado.

Como en un role play de un proceso de selección barato, cada delegado pega un post-it en su pecho con el sector de poder mundial al que representa. El escribano, silencioso, diligente, despliega su caballete, su pizarra electrónica y su foco de batería de litio. Y con el vaho de su respiración constante escribe los dos puntos del orden del día.

1. Cómo hacer sostenible el engranaje.
2. Cómo salvarse ante el último mensaje de auto-destrucción.


3 sept 2011

Vida de un afortunado mechero

Mi primer recuerdo es un olor. Más bien, una mezcla de ellos: madera vieja, chicle de menta y tabaco, con un leve aroma afrutado. Erguido entre mis compadres, salí de la incubadora bien pronto.

Fui concebido en buena época. Tenía buenas prestaciones y además era guapete: negro con la cabeza plateada. Un caramelo en una tienda de chinos.

El miedo inicial ante lo desconocido fue intenso pero pasajero. En seguida empecé a entender el porqué de mi existencia. Mi llama ladeada y potente cundiendo la piedra, mi espina dorsal moldeando la obra y el calor en mi cerebro al terminarla me provocaba una sensación cercana al orgasmo humano. Había nacido para esto.

Desde esa primera experiencia han pasado muchas manos por mi torso. Sitios nuevos, dueños descuidados, viajeros, tatuadores de mi lisa envergadura. Al fin di con el sueño de todo mechero: un propieatario que me mimaba, que renovaba mis entrañas y que recargaba mi sangre. Y con él aprendí del mundo.

De eso hace ya mucho tiempo. Hoy tranquilizo a los más jóvenes en este lugar oscuro. Un bic amarillo al borde del suicidio y un mechero de plástico rojo con la piedra rota comparten cajón y miserias. Su existencia ha sido breve, y su sangre pronto se agotará por su escaso aislamiento.

Y yo sueño todos los días con que mi dueño vuelva a fumar petas.