Vistas de página en total


5 dic 2011

Tajabone

"Esta es la noche en la que el Ángel cae del cielo y visita tu alma. Te pregunta si has rezado y ayunado durante el año" Tajabone

El sol cae vertical en este invierno de broma, y la oscuridad inunda el cielo en cuestión de minutos. Pero hoy la oscuridad trae consigo una leyenda. Coincidiendo con el décimo día del nuevo año musulmán, el ángel de la muerte abandona su morada y visita la tierra, señalando a aquellos que le van a acompañar en el curso de este nuevo año.

En Senegal, donde se mezcla la tradición animista con el islam, esta noche la gente sale a la calle. Los hombres se disfrazan de mujeres y viceversa, los petardos y los yembes suenan por doquier y los niños piden el aguinaldo por las casas. Este mismo día, los musulmanes chiitas conmemoran la Ashura, el martirio del Iman Husein, al que consideran sucesor legítimo del profeta Mahoma.

Hoy he dado el do de pecho y me he levantado con el amanecer. La noche anterior había quedado con el viejete del Bierzo para ir a correr a la playa y me he sentido obligado. Joder con el viejo. Se marca 15 kilómetros a trote cochinero cuatro días por semana. Yo, con mi forma lamentable, he aguantado el tirón como he podido, pero en un momento dado he tirado de excusa sucia y le he mentido a un cura. Bueno, le he dicho una verdad a medias, porque me dolía la rodilla pero me dolían más las piernas. Me he quedado paseando por la orilla de una inmensa playa de arena fina, con los pies al remojo del frío Atlántico. Es increíble la de gente que va a la playa a hacer deporte: desde jóvenes que corren como bestias hasta viejunos abrigados de manera enfermiza que caminan para sudar y perder unos kilos.

Después de una ducha de agua fresquita, he estado visitando con Pascal a varios profesores de Educación Física de colegios del barrio. Poco a poco se va definiendo el proyecto. Después de comer me he marcado un siestón bien merecido, con esa tranquilidad que da el madrugón y la actividad.

Por la noche, después de la rutinaria bendición, nos hemos comido un couscous senegalés delicioso (la sémola es oscura) con carne y especias, un poco picante, típico de la noche de Tajabone. Me voy a tirar en la cama a ver el Salvados del domingo, que se ha estado bajando durante toda la tarde.

Os dejo un enlace a una canción preciosa de Ismael Lo, el fulano del otro día, que habla de la noche de los muertos:


4 dic 2011

De Senegal y sus bendiciones

Son las 18 horas del sábado. Hoy los juveniles de la Escuela de fútbol juegan un partido contra un grupo de chavales del barrio. La pequeña grada de hormigón está poblada de niños de diferentes edades, que observan el partido con mirada jocosa. Pascal, el entrenador grita: ñame (cambio), y un tubab bajito, vestido con la camiseta de Essien, un negro, salta al campo para disputar unos minutos.

La grada se descojona viva a mi costa, gritando movidas en wolof que van desde el vacile hasta los ánimos. Toco el primer balón y siento la presión de la chavalada. Control fácil y pase atrás. El campo de arena de playa es difícil de gestionar, y cada control, pase o carrera cuesta un mundo. Tras los primeros minutos de sorpresa, y ante la dificultad de participar demasiado en el juego porque el partido es un correcalles africano, la gente se va olvidando de que está jugando un blanquito, aunque cada vez que toco el balón o me pego una carrera a trote cochinero, siento el rugido de los cabroncetes detrás mío. Y es que en Senegal la gente es muy vacilona, muy alegre, muy cantarina y muy nocturna. A las 2 de la mañana de un sábado te puedes encontrar un atasco que Sabina definiría como poesía.

Se podría decir que es un país estable, con algún conflicto en el sur debido a un grupo que reclama la independencia. Obviamente pobre, con altos índices de malnutrición, desigualdad y VIH, aunque mejor posicionado en comparación a sus vecinos del sur. Quizás sea porque, paradójicamente, no tiene recursos más allá de la pesca y de su situación geoestratégica, que hace del puerto de Dakar el punto más cercano a América del Sur. Aquí invierten numerosas multinacionales. En la capital se mueve mucho dinero y una incipiente clase media senegalesa da algunas esperanzas para la construcción de un país optimista, aunque siempre ligado al capitalismo occidental que todo lo cubre.

Senegal es un país laico, de mayoría musulmana. El islam no está demasiado intrincado con el poder, a diferencia de los países árabes. Es más bien un islam desordenado, de santones que predican el Corán por aquí y por allá. La minoría católica, que representa alrededor de un 7% (sobre todo por la inmigración que viene de otros países africanos) es bien respetada. Para ilustrarlo con un ejemplo, ayer conocí a un fulano que era católico pero su hermano pequeño era musulmán.

Y como estoy rodeado de católicos, tengo que guardar ciertos protocolos que en ocasiones no son fáciles de interiorizar. Sobre todo, el temita bendición de mesa: antes de comer, los curas se quedan de pie y dan gracias al Señor. Yo me quedo callado. Al acabar, siempre se me olvida que hay que dar de nuevo las gracias, y me levanto para recoger los platos. El viejete empanado del Bierzo hace como si no pasara nada y comienza a dar las gracias por los alimentos.

Me bajo a cenar. Espero que esta vez no se me olvide el protocolo.

3 dic 2011

Financiado por la ONU y por Italia

Llevo ya casi cinco días por aquí y parece que hubiera llegado ayer. Los ritmos salmódicos y la percusión de los bidones de plástico son el hilo musical que mis oídos asimilan sin esfuerzo. Los días pasan entre reuniones, pachanguitas de fútbol con los canijos y conversaciones con el peruano bajito, muy majete, muy amanerado y muy de argumentarlo todo (estilo Aitor) y el viejete del Bierzo, que vive más en la parra que el viejo del anuncio del coche. Para haceros una idea, el otro día me preguntó si Zapatero se había presentado otra vez a las elecciones.

Hoy me he ido con el peruano en la moto a visitar a un antiguo entrenador de fútbol que llevó a un equipo de Dakar a la Copa de África. Nos ha contado muchas cosas interesantes acerca de las dificultades que nos podemos encontrar al organizar una liga de fútbol por aquí. Después hemos ido al estadio de fútbol de Dakar para encontrarnos con una mujer que es instructora de esgrima (sí, sí, esgrima) para intentar montar una estrategia que consiga atraer a las chicas a hacer deporte.

Después de cenar un pescado riquísimo que Mamá Mari Anne ha ido a comprar a la lonja esta tarde, me he ido con Pascal a ver un concierto. En la casa de la cultura de Dakar, la Embajada italiana cerraba varias semanas de actividades con la actuación de Ismael Lo, un cantante bastante conocido en Senegal. Entorno agradable, con árboles, flores y un chiringuito para beber cerveza Flag.

La verdad es que me ha encantado. El fulano hablaba un poco en español creyendo que era italiano. En un momento dado, ha gritado Hala Madrid y la peña se ha quedado bocas. Un poco después, ha parado de cantar y ha dicho que como la gente no se pusiera de pie y empezara a bailar, suspendía el concierto. El puto amo el Ismael.

Como es habitual en estos eventos, los blancos expatriados y algunos senegaleses de alta cuna llenaban las sillas de jardín del recinto. Por lo que he podido observar en mis viajecillos por aquí, y hoy era un evento perfecto para ello, en África existen (existimos) varios tipos de blanco/a:

1. El amargado/a, que siempre está con una mueca de fastidio ante todo. Impaciente, condescendiente, se queja de lo desastrosos que son los africanos. Más o menos el mismo porcentaje de tíos que de tías.
2. El entregado/a, que se hace rastas, lleva pintillas de perro flauta e intenta parecer negro bailando sin gracia al ritmo de la música. Y que se folla a un negrata o a una negrata desde el segundo día que llegó. Bastantes más pibas que pibes.
3. El borrachuzo/a, que le da igual si está en Dakar o en Teruel. Pregunta donde está el bar y se hincha a birras. Bastantes más pibes que pibas.
4. El flipado/a, que lo sabe todo de África cual ratón de biblioteca, lleva camisa y pantalones de coronel Tapioca y se cree que va a cambiar el mundo con su paternalismo. Suele haber más pibes que pibas, pero está más equilibrado.

Esta noche he conocido a un par de luxemburgueses muy majetes, del pelaje número 4. Trabajan para la ONU y se creen que están haciendo la polla en verso. La verdad es que se lo han currado, ya que me han invitado a tres o cuatro birras. Mirándolo bien, me he tomado una a la salud de Obama y otra a la de Putin, por eso del veto y tal. La tercera se la voy a dedicar a Sarkozy por eso de que nos va salvar el culamen con el temita del euro (sarcasmo modo ON).

Para no irme de rositas, yo me definiría como un 3, con algunos matices del 4 porque a veces me flipo un poquito, y otros matices del 2, más que nada porque las senegalesas están más buenas que comer con las manos. Madre mía que cacho de pibones se ven por aquí.

Así que nada, me voy al sobre que mañana toca hacer cositas de curro. Os dejo un enlace de una canción que he escuchado esta noche y que seguro conocéis. Se me han puesto los pelos como escarpias. Por África: