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15 may 2011

Eurovisión y Schengen

Mientras Europa regurgita su xenofobia latente, estableciendo controles fronterizos, deshaciendo Schengen y la libre circulación de personas por el continente, España vuelve a hacer el ridículo con una canción de mierda y Azerbayán y decenas de países con trajes de colores cantan canciones intentando demostrar a Europa lo modernos que son.

La fuerza de trabajo necesaria que antes era acogida con los brazos abiertos para construir nuestras casas, para servir nuestros cafés y recoger nuestros cultivos, ahora sobra. Lastres que deben ser expulsados de nuestros territorios en crisis.

Los subsaharianos desplazados que huyen de Libia hacia Lampedusa para invadir nuestros países cargados de paro, los rumanos que vienen a parasitar nuestras ayudas sociales y los moros que trafican en las esquinas son un problema.

La derecha se ha venido apoderando de cada uno de los países que forman la vieja Europa, y los cantantes de Eurovisión son aplaudidos porque cantan al amor y a la buena vida.

11 may 2011

Los informantes de mi abuela

Mi abuela es una mujer entrañable. Es la abuela típica, crecida en otro tiempo, una de esas mujeres que han pasado una guerra, que guardan el currusco de pan que sobra en los restaurantes y que instan a las mujeres de la familia a recoger la mesa para que los hombres charlen de sus cosas.

Durante muchos años, votaba lo que le decía mi abuelo, un republicano convencido que cuando tuvo la oportunidad de intervenir en política, se afilió al PSOE (si el pobre levantara la cabeza y viera en lo que se ha convertido el partido de sus amores...).

El caso es que mi abuelo murió hace bastantes años, pero mi abuela siguió guardándole fidelidad electoral. Y cada vez que hay elecciones, ya sean legislativas, municipales o autonómicas, se dirige diligentemente al Colegio Electoral del barrio de Lavapiés y deposita el sobre con la candidatura del PSOE en la urna correspondiente.

Pero en estas elecciones, mi abuela está totalmente convencida. La papeleta del próximo mes marcará un antes y un después en su dilatado ejercicio democrático. Por un lado, está Gallardón, ese señor tan majo que ha dejado el barrio de su hijo como una patena, lleno de arbolitos. Por otro, el diabólico PSOE, responsable claro del 11-M y que ahora ha legalizado a los etarras para que puedan campar por el parlamento a sus anchas.

Y es que sus "informantes" han calado hondo en sus convicciones. La informante diaria es su amiga, la Sebas, que insiste una y otra vez en que los socialistas son unos conspiradores. Los informantes indirectos son los contertulios de un programa al que mi abuela denomina "El gato", que con argumentos kafkianos horadan una y otra vez la inteligencia del telespectador.

Pienso en mi abuela y lo entiendo. Y pienso en esa pandilla de incompetentes llamada PSOE y tengo más claro todavía que el mes que viene va a ir a votar su puta madre.

9 may 2011

B de Premio Nobel y S de villano

Hace pocos días, el malo más malo del mundo mundial fue finalmente encontrado y eliminado. Nada sorprendente. Si alguien pensaba que Bin Laden iba a ser apresado, esposado, extraditado y juzgado, creo que habita en el planeta de los Teletubbies. De todos modos, me quedo más tranquilo al saber que el rito islámico fue respetado a la hora de echar su cadáver al mar...

El caso es que el terrorismo de Estado es algo recurrente, permitido socialmente y habitual en nuestras democracias. Hay tantos casos documentados que no creo que sea necesario citarlos. Sin embargo, el ciudadano de a pie lo pasa de puntillas en su imaginario porque no se siente realmente amenazado, sino más bien "protegido" ante el terrorista.

Nadie negará que Bin Laden era un pertubado y que sus mensajes apocalípticos llamando a la yihad hacían torcer la mueca a cualquier persona en su sano juicio. Pero que salga el señor que dirige al país más poderoso del mundo y diga que "se ha hecho justicia al eliminar a Jerónimo" (al loro con el toque imperialista del nombre) no deja de ser, cuanto menos, inquietante.

Haciendo un simple ejercicio numérico, del mismo modo que a Bin Laden se le atribuye la responsabilidad de las muertes de los atentados del 11-S, del 11-M, del 7-J, etc, parece razonable, usando la misma vara de medir simplista y demagógica que utiliza la comunidad internacional, atribuir la responsabilidad directa de las víctimas civiles que se han producido y que todavía se producen en Afganistán, en Iraq e incluso en Paquistán (solamente por acotar) al principal impulsor de la invasión de sus territorios, que no es otro que Bush, y al que le ha dado continuidad, que no es otro que Obama. Y a la vista de los datos CONTRASTADOS, la diferencia numérica de víctimas es escandalosa en favor de estos últimos.

Y haciendo un ejercicio de empatía, si yo fuera un ciudadano nacido en Paquistán, o en Afganistán, o en Iraq, un ciudadano normal y corriente, de esos que son mayoría en el mundo, de los que no hacen ruido, de los que anhelan una vida pacífica y placentera, mi rabia hacia occidente me haría identificarme más con un cabrón escondido en una urbanización de lujo al lado de Islamabad que con un tipo que está bombardeando a mi gente.