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11 mar 2011

Cuba 2ª parte

"Compañeros de historia, teniendo en cuenta lo implacable que debe ser la verdad, quisiera preguntar"

Desde esas fechas, los acontecimientos se suceden de forma precipitada. En el mes de abril, en la conocida invasión de Bahía de Cochinos (o de Playa Girón), tropas mercenarias anticastristas, entrenadas, financiadas y dirigidas por la CIA, intentan invadir Cuba, con el propósito de formar un gobierno provisional y buscar el apoyo de la OEA y el reconocimiento de la comunidad internacional. La acción acaba en fracaso en menos de 72 horas y la mayoría de los combatientes son capturados por el ejército cubano y las Milicias Nacionales.

Tras este estrepitoso fracaso, los benefactores yanquis, cada vez más acojonados ante la alianza de la isla con la URSS y la posible penetración del demonio comunista en el resto de Latinoamérica, no vuelven a subestimar a su enemigo.

Y en plena planificación de la Operación Mangosta, un plan secundado por nuestro demócrata y denostado Kennedy, que implementa medidas militares y económicas que pretenden acabar sin ambages con la Revolución cubana (http://www.terrorfileonline.org/es/index.php/Operaci%C3%B3n_Mangosta), sucede la archiconocida crisis de los misiles. El mundo tiembla y los buenos y los malos están cada vez más marcados.

Estamos en octubre de 1962. Podría continuar, pero la base ya está escrita: un Estado legítimo, secundado por su pueblo, es constantemente agredido económica, política y militarmente por el país más poderoso del mundo.

Y Cuba, empoderada por su resistencia y defendida por los soviéticos, comienza a ganar prestigio en algunos países del continente.

Entre la muerte del Ché y el repliegue de Fidel, las reformas se acometen. Se inician campañas masivas de alfabetización, creando nuevas escuelas y universidades públicas, creciendo notablemente el número de alumnos y maestros. Se inauguran conservatorios y centros deportivos. Se implementa una red sanitaria gratuita para garantizar la asistencia a toda la población, construyendo nuevos hospitales, clínicas de atención primaria e institutos de investigaciones médicas. La nueva ley de alquileres reduce su valor en un 50%. Se otorgan créditos a largo plazo para que los inquilinos puedan comprar sus casas. Se establece la gratuidad de todos los servicios (agua, luz, gas, teléfonos, etc.) y el establecimiento de una ración de alimentos y vestimenta para cada uno de los cubanos. Una economía basada en el azúcar, el níquel y la alianza estratégica con países que suministran materias primas sustentan el gasto.

Los años pasan. Y las mejoras exponenciales son incuestionables. La historia sucede. A golpes de información sesgada, los datos hablan. La información unilateral nos marca, nos habla de exiliados, de falta de libertad de expresión, de racionamiento, de represión.

No negaré la mayor. Simplemente quiero aportar otras cosas, situar a Cuba en su contexto. Cualquiera puede comparar datos (http://hdr.undp.org/es/datos/perfiles/). ¿Qué es lo más importante? ¿Qué variables tomamos en cuenta? Si hacemos un ejercicio animal y nos ponemos en la piel de cualquier ser humano, lo primero que nos viene a la cabeza es sobrevivir, comer. Después llega el saber pensar y el que alguien nos cure cuando nos sucede algo. Vivir tranquilos es lo siguiente. Después viene todo lo demás.

Si comparamos a Cuba con cualquier país de su región, sus índices de alfabetización y de esperanza de vida son claramente superiores, incluso superan con creces a muchos países que llamaríamos desarrollados. Además, Cuba es el país de latinoamérica con menos violencia ciudadana. Pero si hablamos de derechos, y aquí hay que hilar muy fino, me surgen varias reflexiones.

La primera es que los disidentes, más o menos manipulados, pueden quejarse con razón. Con la razón que les ha proporcionado un sistema que les ha dotado de la capacidad de pensar, de ser críticos ante la situación que están viviendo. Aunque algunos de ellos, en otros países, serían llamados terroristas.

La segunda es que no hay sistema perfecto, que estamos sumergidos en un cauce de información en el que solamente nos llega lo pernicioso de un régimen, que como el nuestro, está a años luz de ser perfecto.

La tercera es que cada huelguista, cada disidente, cada héroe de nuestro demócrata occidente, lleva en sus espaldas un apoyo ante el cual el Estado cubano se defiende como buenamente puede.

Hoy la isla se abre. Su aislamiento es insostenible. Castro exhala su último aliento y el mundo, con EEUU a la cabeza, pretende conquistar la última aldea gala, el último reducto anticapitalista. Y yo vuelvo a hacer un ejercicio de abstracción. Y sinceramente digo, que si nazco pobre como las ratas, prefiero hacerlo en La Habana que en un pueblo de Idaho.




4 mar 2011

Cuba 1ª parte

"En el Caribe, cerca del gran cañón, hay una isla que es todo corazón"

Sí, quiero rasgarme las vestiduras y defender a Cuba, desde el día de la Revolución hasta el mismo momento en el que tecleo estas palabras.

Sí, sí, somos demócratas, y como tales, nos escandalizamos porque en la isla hay presos de conciencia, huelgas de hambre, viudas blancas y exiliados que buscan libertad en nuestro mundo. Pero todo tiene un contexto. No podemos juzgar a una isla asediada por el mayor engullidor de la historia moderna, ni podemos aislar geográficamente a una región rodeada de miseria y de desigualdad.

1898. Tras unos años en los que Cuba lucha por la independencia contra una decadente España, Estados Unidos interviene en el conflicto. El hundimiento del Maine desencadena la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, que desde entonces serán controladas por el incipiente Imperio.

Instada por Estados Unidos, en 1902 se constituye la República de Cuba, con una losa que hoy día marca los interesados titulares de lo que leemos, escuchamos y vemos. Y es que la Enmienda Platt (http://es.wikipedia.org/wiki/Enmienda_Platt) marca los parámetros de la nueva colonización.

Como colonia oficiosa, la isla creció rápidamente debido a la instauración de monocultivos de caña de azúcar. Más del 70% de las explotaciones eran controladas por empresas estadounidenses. En la década de los 20, coincidiendo con la crisis que provoca la primera Guerra Mundial, la isla empieza a agitarse. Los movimientos obreros germinan cuando los precios del azúcar se desmoronan. Esta rebeldía no gusta al Imperio. Gerardo Machado sube al poder en 1925 para garantizar los intereses de los inversores americanos y de las oligarquías cubanas. Poco aguantará este títere en el poder. La crisis del 29, en una economía colonial y dependiente, genera inestabilidad. Las revueltas se suceden y emerge la figura de Céspedes.

Pero sus buenas intenciones pronto son reprimidas por el incipiente ejército. Fulgencio Batista, sargento destacado y hábil diplomático, culebrea incansable entre las arenas movedizas del pueblo y del Imperio, ganando adeptos que marcarán el futuro de la isla.

En 1940, con el consenso de las principales fuerzas políticas, se proclama la primera Constitución cubana. Batista, votado por sufragio universal, sube al poder representando a la Coalición Socialdemócrata.

Poco le dura su mandato. Pronto surgen nuevas figuras, y tras ocho convulsos años presididos por Grau y por Socarrás, Batista, con el apoyo de las fuerzas armadas, da un Golpe de Estado que inicia un período de represión y de corrupción que desemboca en la famosa Revolución de 1959.

El pueblo apoya la Revolución sin ambages. Batista huye a la República Dominicana, donde Trujillo, de su misma calaña, intentará descuartizar su fortuna peso a peso.

Mientras, las alarmas suenan con fuerza en Estados Unidos. Una República pretenciosa, a escasos kilómetros de Florida, planta cara al recién nacido dueño del mundo. Estamos sumergidos en plena Guerra Fría, en un periodo de la historia que conocen nuestros mayores, que parece lejano pero que marca nuestros días.

El gobierno de Castro comienza con muy buenas intenciones. El Pueblo, enunciado en mayúsculas como nunca, reclama justicia. Se juzgan a los oligarcas de la antigua dictadura, se inicia una reforma agraria que pretende restablecer la tierra a quien demuestre que la ha trabajado, chocando frontalmente con los intereses de los terratenientes americanos y con la oligarquía cubana.

Eisenhower aprueba acciones encubiertas contra Cuba, incluyendo ataques piratas aéreos y navales, y el apoyo directo a la contrarrevolución cubana. El objetivo principal es la eliminación física de Fidel Castro.

¿Qué haría cualquiera cuando se siente atacado? Si puede, defenderse, y si no, unirse al enemigo. Pero en esos tiempos Estados Unidos tenía un enemigo. Un barco soviético cargado de armas para la isla es hundido por los yanquis. Fidel se revuelve e Eisenhower ordena la inminente invasión de la isla.

Los acontecimientos se suceden de forma desenfrenada. El gobierno cubano confisca el petróleo de la refinerías americanas. EEUU aprueba el bloqueo a Cuba. Fidel anuncia la nacionalización de las azucareras, de la compañía telefónica y de la eléctrica, todas monopolio estadounidense.

Y en un mar de tensiones, que incluyen un viaje de Fidel a Nueva York y otro intento frustrado de asesinato al líder cubano, llegamos a enero de 1961, donde una serie de actos en cadena desembocaron en el día en el que el planeta tembló ante una posible tercera guerra mundial.



2 mar 2011

Crisis

De tanto tocarse, mi dedo corazón izquierdo y la tecla s de mi ordenador se enamoraron. Sin saberlo, sesteando, sus posos se fueron sabiendo suyos, y a base de susurros se escaparon silbando juntosssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

ssssss

ss

s

Y yo he perdido el plural, el reflexivo y el corazón.